LO MEJOR DE UNA BUENA CULTURA

Si bien es cierto que la cultura de un pueblo tiene que ver con sus expresiones artísticas, artesanales, gastronómicas, etc., cuando hablamos del nivel cultural de una nación, una región y hasta de una familia, nos referimos a su manera de ser, su forma de comportarse, sus buenos y malos hábitos, sus valores y sus vicios.

Cuando las personas de una región, país o ciudad tienen la costumbre de engañar, robar, mentir, flojear, traicionar, etc. ¡cuidado!, ahí no se puede lograr nada bueno. Si por el contrario su gente es honrada, veraz, confiable, trabajadora y solidaria, en ese país o comunidad es lógico que se dé el progreso y el bienestar. Y también se sepa cómo enfrentar la adversidad.

Más importante aún que la erudición y la instrucción es la formación de las personas. Porque de la cultura (la forma de ser) de una persona o un pueblo entero, dependen su progreso, su bienestar y su misma civilización.

Si se trata de ayudar a una o muchas personas a prosperar y ser felices, o a resolver sus problemas, la ayuda espiritual vale mucho… Dice Santo Tomás de Aquino que “más importantes que las ayudas materiales –con serlo tanto éstas- son las obras espirituales de misericordia” (Suma Teológica).

A través de los años Cultura Cabal ha comprobado lo que aquí se expresa. Y también ha constatado que las personas son más felices cuando obran bien que cuando obran mal. Ellos aprecian mucho que se les enseñe y aconseje debidamente sobre los beneficios de portarse bien y sobre los perjuicios que le acarrean los vicios y adicciones. Lo aprecian más que las ayudas materiales.

Como apunta Antonio Royo Marín, O. P. en su Teología de la Caridad… “Expresamente señaladas en multitud de pasajes de la Sagrada Escritura están el enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que yerra, etc.”… Eso si sirve “para sacar a los hombres de las tinieblas a la luz, del error a la verdad y de la esclavitud a la libertad”.